Evaluación de los parámetros productivos de codornices, variedad japonesa (Coturnix Coturnix Japonica) provenientes de tres planteles reproductores de lima

Palabras clave: Codorniz japonesa, peso vivo, consumo de alimento, conversión alimenticia, mortalidad.

Se encontraron diferencias estadísticamente significativas (P<0,05) entre grupos para el peso vivo final (114,3g; 113,8g y 108,6g en grupos L1, L2 y L3) y para ganancia final de peso (106,2g, 105,5g y 100,4g). El consumo acumulado de alimento también mostró diferencias estadísticas (P<0,05) entre grupos L1 (309,3g) y L3 (305,6g) y, entre los grupos L2 (309,1g) y L3; pero no se mostró diferencias entre los grupos L1 y L2. Los datos referente a conversión alimenticia de alimento fueron de 2,71 en L1; 2,72 en L2 y 2,8 en L3; no mostraron diferencias estadísticas (P>0,05) entre L1 y L2, pero si frente a L3. No hubo diferencias estadísticas (P>0,05) entre grupos en relación de mortalidad.

Historia de la variedad japonesa (Coturnix coturnix japonica)

La crianza de codornices en Peru se remonta a los años sesenta, cuando se importan codornices de la variedad japonesa (Coturnix coturnix japonica) cuyas hembras se caracterizaban por ser buenas ponedoras y, los machos como precoces productores de carne (Agreda, 1978). El conocimiento de las bondades del huevo y la carne de codorniz hace que la demanda se haya incrementado notoriamente en los últimos cinco años, como parte de una avicultura no tradicional pujante (Pérez y Pérez, 1966; Agreda, 1978).

Actualmente, los pequeños criadores no cuentan con guías técnicas apropiadas a nuestra realidad, efectuando una crianza empírica y con restricción alimenticia. No existen datos de parámetros productivos, que debe tenerse en cuenta sobre todo en la etapa de recría que es vital para un futuro productivo óptimo de estas aves.

De acuerdo a lo mencionado, se plantea evaluar los parámetros productivos de codornices japonesas, hasta la cuarta semana de edad, en cuanto a peso vivo, ganancia de peso, consumo de alimento, índice de conversión alimenticio y mortalidad, de aves procedentes de tres planteles reproductores diferentes.

Con este fin se emplearon 4,200 codornices japonesas (Coturnix coturnix japonica) de un día de edad, sin sexar, procedentes de tres planteles reproductores diferentes: Universidad Nacional Mayor de San Marcos 1,400 aves; de la Universidad Nacional Agraria La Molina 1,400; y de la Empresa «Granjita Comercial La Molina» 1,400 aves.

Las aves de cada plantel reproductor fueron divididas en tres lotes, L1, L2 y L3, y distribuídas al azar en 14 grupos de 100 aves cada uno y confinadas en corrales de 1 m2 de superficie por 0,5 m de alto. Estos corrales estuvieron enmallados en todos sus lados, para evitar el paso de codornices de un corral a otro.

Estudio

Las codornices recibieron atención diaria, mañana y tarde, durante las 4 semanas de crianza. La rutina diaria consistió en la observación del buen estado de las aves, entrega de alimento y agua fresca, mantenimiento de la temperatura ambiental según la edad y, remosión de la cama de viruta. Se emplearon tres tipos de comederos: bandejas de plástico en los de 0-4 días de edad; comederos lineales con mariposa (0,60m)en los de de 5-10 días de edad y comederos lineales con rejilla (1,0m) los de 11 – 28 días. Las dos primeras semanas de edad se mantuvo 24 horas de luz (natural más artificial) y, en adelante sólo luz natural (Moreno, 1988).

Durante tres días seguidos las codornices recibieron complejo B más electrolitos en el agua de bebida, junto con un antibiótico de amplio espectro, a dosis preventiva de 0,01%. Posteriormente, sólo recibieron complejo B más electrolitos, al 0,01%, en el agua, tres veces por semana.

Durante las cuatro semanas de crianza las codornices recibieron ad libitum, alimento comercial con un contenido de 26% de proteína cruda y 2,8 Mcal/kg de alimento, preparado por una empresa especializada.

Se obtuvo el peso vivo grupal de las 100 codornices de cada una de las unidades experimentales, al finalizar cada semana de crianza durante cuatro semanas para obtener los datos de ganancia de peso.

La ganancia de peso semanal se obtuvo sustrayendo al peso de la semana presente el peso de la semana pasada. La ganancia de peso acumulada por ave se obtuvo restando el peso inicial del ave del peso final.

Al final de cada semana se retiró y pesó el alimento sobrante de los comederos de cada unidad experimental, descontándolo del alimento entregado durante toda la semana. Luego se obtuvo los valores de consumo de alimento semanal y acumulado según:
El índice de conversión alimenticio (ICA) se evaluó para cada grupo de 100 aves. Estos valores se obtuvieron de acuerdo a la fórmula que sigue:

ICA semanal = (Alimento consumido)/ (Ganancia peso)

ICA acumulado por ave = (Alimento consumido)/ (Peso vivo)

Se llevó el control semanal de la mortalidad de las codornices y, se efectuó el diagnóstico de la causa de muerte mediante la necropsia de cada ave. El porcentaje de mortalidad semanal se obtuvo al dividir el número de aves muertas durante la semana entre el número de aves iniciadas vivas la semana, todo por cien. El porcentaje de la mortalidad acumulada se logró al dividir el total de aves muertas entre el total de aves vivas que iniciaron la crianza, todo por cien.

Los parámetros productivos obtenidos, para las cuatro semanas de crianza, han sido analizados estadísticamente con la ayuda del paquete estadístico STATGRAF. Mediante el Análisis de Varianza de una sola vía se establecieron las diferencias estadísticas. La definición de diferencias entre lotes se realizó con la prueba de comparación múltiple, DMS Fisher (protegido).

En el Cuadro 1, se muestran los valores totales acumulados para peso, ganancia de peso, consumo de alimento, índice de conversión alimenticio y mortalidad, obtenidos al final de la crianza.

Los datos de peso vivo obtenidos durante las cuatro semanas de crianza, muestran diferencias estadísticamente significativas (P<0,05), entre lotes, según se muestra en el Cuadro 1. Es interesante observar la no existencia de diferencias estadísticas (P>0,05) entre lotes para los pesos de las codornices de un día de edad. Por otro lado, los valores obtenidos de ganancia de peso, presentan diferencias estadísticamente significativas (P<0,05), entre lotes durante toda la crianza. De este modo se puede observar que L1 mostró mejor ganancia de peso que L2 y L3, logrando un mayor peso vivo.

El consumo de alimento muestra diferencias estadísticamente significativas (P<0,05)entre lotes. El Indice de Conversión Alimenticio obtenido, muestra significancia entre todos los lotes durante las cuatro semanas de crianza, según se muestra en el Cuadro 1. Entre L1 y L2, no se dieron diferencias significativas (P>0,05) para consumo de alimento acumulado, pero si con respecto a L3, que consumió menos alimento. El índice de conversión alimenticio fue similar (P>0,05) para L1 y L2, resultando mayor en L3.

La mortalidad presentada durante la crianza no ha sido significativa estadísticamente entre lotes, durante todo el período de crianza, según se muestra en el Cuadro 1. Las causas de mortalidad se resumen en el Cuadro 2, donde se aprecia que mayormente los accidentes prevalecen en porcentaje. No se han presentado problemas sanitarios dentro de la parvada de codornices. La mortalidad acumulada no mostró diferencias estadísticas significativas (P>0,05) entre lotes, al final de la crianza.

El análisis de los parámetros productivos en codornices japonesas, a nivel mundial, muestra escasa actividad, restringiéndose muchos de los estudios al análisis del peso vivo promedio y consumo de alimento. Al analizar los datos obtenidos para cada plantel reproductor, en el presente estudio, vemos que se dan diferencias estadísticamente significativas para peso promedio, entre lotes, durante las cuatro semanas de edad, lo cual indica el comportamiento particular de cada grupo de aves. Se ve que el lote 1 obtiene un peso promedio de 114,3g a la cuarta semana, superando los pesos del lote 2 (113,8g) y del lote 3 (108,6g). Cabe destacar el mayor crecimiento mostrado a la primera semana, por parte del lote 3 (32,6g), el cual decrece hacia la cuarta semana. Estos resultados son cercanos a los obtenidos con anterioridad por Figueroa (1997) y, superan los resultados logrados por otros autores con trabajos similares.

Destacan los estudios realizados en los años sesenta, cuando Pérez y Pérez (1966) analiza el crecimiento acelerado de codornices japonesas obteniendo pesos corporales para la primera, segunda, tercera y cuarta semana de 16,6g, 30g, 50,3g y, 73,3g respectivamente.

Woodard et al (1965), obtiene resultados similares con pesos vivos de 17,5g, 32g, 58g y, 77g, para la primera, segunda, tercera y cuarta semana de edad de codornices japonesas.

Mejores pesos para codornices japonesas son obtenidos por Sefton y Siegel (1973), mostrando pesos promedio de 23,6g, 45,1g, 66g y 84,2g, para las cuatro primeras semanas de edad.

Datos en Perú

Datos obtenidos en Perú, muestran con el trabajo realizado por Agreda (1977) un desarrollo mejorado de la codorniz japonesa, con pesos promedio de 22,3g, 43,2g, 71,2g y, 94,3g, de la primera a la cuarta semanas de edad.

En Europa, la crianza de codornices es muy difundida, desarrollando una crianza tecnificada que busca el mejor desempeño de la variedad. Los trabajos de Lucotte (1990), obtienen datos para pesos promedio, desde la primera semana hasta la cuarta semana de edad, de 20,5g, 50,4g, 72,7g y, 95,3g.

El estudio realizado por Figueroa (1997), presenta mejor desarrollo del peso vivo promedio de codornices japonesas, hasta la cuarta semana de edad, obteniendo 28g, 49g, 75g y, 128g para un primer estudio y; 29g, 67g, 90g y, 120g, para un estudio posterior.

La diferencia del peso corporal promedio obtenido por los tres lotes analizados, a pesar de haber estado bajo las mismas condiciones de manejo y sanidad, muestran la influencia de los reproductores padres, quienes transfieren el potencial genético a su descendencia. El lote 3 se mantiene muy por debajo de los lotes 1 y 2.

La ganancia de peso acumulado, a la cuarta semana, muestra la misma tendencia que el peso vivo promedio, observándose diferencias estadísticas significativas (P<0,05) para el presente trabajo. El lote 1 se perfila con un valor de 106,2 g, frente a un 105,5 g del lote 2 y, más abajo se ve al lote 3 con 100,4g. Las observaciones, en el presente estudio, muestran consumos de alimento acumulados entre lotes, sin diferencia estadística significativa entre los lotes 1 y 2 al final de la crianza. Esto muestra el desempeño similar (P>0,05), al final de la campaña, del lote 1 (309,3 g) y del lote 2 (309,1 g).

El menor consumo de alimento acumulado a la cuarta semana se da con el lote 3, llegando a ser 305,6g. Estos valores muestran, actualmente, a la codorniz japonesa como un ave eficiente que ha ido desarrollándose en el tiempo,

El consumo de alimento es un parámetros productivo que se busca mejorar continuamente, así vemos en el trabajo de Agreda (1977), consumos semanales, de la primera a la cuarta semana de edad, de 27,3g, 69,1g, 100,6g y 142,6g, resultados buenos para su época.

Por su lado, Lucotte (1990) logró consumos semanales de 61g, 93g, 109g y, 117g, para las cuatro primeras semanas de edad de codornices japonesas, acumulando un consumo de 380g.

Mejores resultados fueron obtenidos por Figueroa (1997), para dos estudios sucesivos, hasta la cuarta semana de edad, 34g, 51g, 81g. 110g y; 20g, 69g, 93g, 111g; donde mostró un menor consumo, en comparación con otros estudios. Es así como se distingue la mejora en el desarrollo de la codorniz, gracias a la selección práctica a la cual se somete constantemente.

El índice de conversión alimenticio acumulado, es un parámetro que requiere del conocimiento de los valores de peso vivo y consumo de alimento. Este índice evalúa la crianza de codornices, según el criterio, de número de gramos de alimento requeridos para lograr un gramo de peso corporal del ave. Por tanto, a menor valor del índice, mejor desempeño de las aves.

Los datos obtenidos de índice de conversión alimenticio acumulado, para el presente trabajo de cuatro semanas, no muestra significancia estadística (P<0,05) entre los lotes 1 (2,71) y 2 (2,72) hacia la cuarta semana de edad. Por tanto, los lotes 1 y 2 no difieren estadísticamente (P>0,05) entre sí, pero si son diferentes (P< 0,05) del lote 3 (2,8). Edgar et al (1964), determinó que la codorniz japonesa era sensible a las enfermedades comunes del pollo; pero demostró ser una especie muy resistente cuando recibió el manejo adecuado. La mortalidad durante el estudio mostró mayor valor durante la primera semana de edad de las codornices, con porcentajes de 2,4, 2,8 y 1,9, para el lote 1, 2 y 3, correspondientemente, lo cual estuvo dentro del rango considerado como normal. A partir de la segunda semana de edad la mortalidad disminuye notoriamente hasta la cuarta semana.

No se presentaron diferencias estadísticamente significativa (P>0,05) entre los lotes, durante las cuatro semanas de estudio, para mortalidad. La presentación de enfermedades es directamente proporcional al manejo, situaciones de estrés e inmunosupresión que afectan al ave. En el presente estudio, el mayor porcentaje de mortalidad (62-89%) se debió a los accidentes.

Durante el estudio las codornices japonesas lograron un peso vivo promedio de 112,2 g y, una ganancia de peso total de 103 g, lo cual muestra el crecimiento acelerado de estas aves. Consumieron en promedio 308 g de alimento, logrando un índice de conversión acumulado de 2,74, lo cual nos muestra una eficiente utilización del alimento por la codorniz. La mortalidad acumulada fue baja, 3,6%, debido a la administración preventiva de vitaminas y antibióticos y, a la bioseguridad practicada. Por lo tanto, se recomienda seguir las pautas preventivas de este trabajo, para disminuir las posibles causas de enfermedad en las codornices. Debido a ser una especie poco conocida, se recomienda el estudio genético de la codorniz japonesa, para determinar la influencia de los caracteres de los padres sobre la progenie.

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